Santa Claus, Papá Noel, Padre Navidad, San Nicolás, y lo que tú digas: el Señor Barbudo y Bonachón del InviernO

 

 

 

 
 
 

A estas alturas del año, y cada vez más pronto por lo visto, empiezan a hacer su aparición la referencias festivas navideñas. Yo no sé si es un tanto exagerado empezar a montar las luces urbanas a mediados de noviembre, pero ¡hey! ¿quién soy yo para juzgarlo? Todos empezamos a disfrutar un poco antes y nos adentramos de forma accidenta en esa locura festiva y celebratoria cuyo objetivo original es cada vez menos visible. Los niños lo pasan genial pidiendo cosas y amontonándolas en sus estanterías en menos de un mes, en lugar de celebrar el invierno e ilusionarse con las promesas de un nuevo año. Pero ya basta de quejas y sermones, porque esta visto que no voy a cambiar nada con esto. Y ese no es el espíritu de la Navidad (dicho sea de paso, me encanta cuando en las películas nos recuerdan “cuál es el espíritu de la Navidad: dar y convivir en paz y harmonía”.

Y parte de ese espíritu se ve representado en el magnífico señor de orondas dimensiones, vestimenta extraña de colores controvertidos y que monta -aparentemente- en un trineo durante la noche más larga del año. Hay muchas mentiras y muchas leyendas urbanas en torno a este personaje, ya sea con Coca-Cola o sin ella, creo que es momento de enfocar su importancia en el calendario anual de una forma analítica y comparativa.

 *A partir de este momento, llamaré al señor en cuestión Papá Noel, porque no puedo estar todo el rato dando todas las opciones cada vez me refiera a él. Decido llamarle con el nombre francés porque es el sentido más cercano al que propongo: la idea germánica del Padre Navidad o Father Christmas. Pero dado que llamarlo Padre Navidad me parece algo horrendo e impostado, opto por la nomenclatura que mejor suena; incluso mejor que Santa Claus o San Nicolás.

 1. La idea primigenia: el gran barbudo

Vikingos felices: 

Uno de los primeros temas que debemos enfocar cuando analizamos la figura de Papá Noël son las referencias precristianas -paganas- que podemos hallar en ella, que no son pocas. Evidentemente, a nadie se le escapa la imaginería germánica o nórdica que rodea toda la fiesta del solsticio: el árbol, las cenas, el acebo... No será casual, pues, que encontremos un paralelismo en la figura del dios germánico Woden/Wotan/Odin, ya lo concibamos como el mismo dios o como deidades locales distintas. En este caso, el Papá Noël actual parece haber tomado, además de la imagen arquetípica del dios (pese a ser romantizada), otras de sus cualidades.

Odín es un dios psicopompo, el que lleva las almas al Otro Mundo, y sirve como interlocutor de sus mensajes, además de ser un dios estacional que lidera la Caza Salvaje en las épocas más oscuras del año. Curiosamente, en su asimilación cristiana, este dios de los muertos y de la magia se torna juez de las almas a una escala más inocente y pequeña, decidiendo quién es bueno y quién es malo. Su papel como dios/padre tribal tampoco pasa desapercibido, y se conserva incluso en su nombre, como patrón del invierno, un dios que protege la tribu y les da frutos a cambio de un pequeño sacrificio. La idea del caballo de ocho patas, Sleipnir, que acompaña a Odín al surcar los cielos nocturnos tampoco debiera ignorarse en el momento de crear la imagen de papá Noël, pues en su representación actual aún lo podemos ver en su trineo tirado por renos. Se ha dicho en algunos libros sobre folklore del norte de Europa que los niños dejaban – quizás a modo sacrificial inconsciente- comida para el caballo del dios, cosa que hoy en algunos hogares se sigue haciendo, ya sea para los renos o para los camellos de los Reyes Magos; en ambos casos no deja de ser una dádiva a esas figuras representativas de la muerte y el cambio estacional.

Hay que añadir, finalmente, que Odín en algunos se le ha llamado Jólnir, “figura de Yule”, o Sidskeggr, “de larga barba”, todo ello contribuyendo a la imagen del Papá Noël actual. Además de la referencia germánica, podríamos también trazar unos orígenes anteriores si cabe, y dar un enfoque proto-indoeuropeo a esta figura. Podemos encontrar un paralelismo con los llamados reyes del invierno de las culturas célticas que nos han llegado a través de celebraciones y cuentos: figuras, a menudo representadas por árboles u otras deidades, que morían o nacían en el solsticio invernal, o que surgían victoriosas de una especie de guerra anual. Se trata, usualmente, de una figura masculina que aparece específicamente durante la época del solsticio (ya sea días antes o después) y que desaparece después, viviendo en la sombra, controlando todo lo que pertenece al dominio de lo Salvaje, aquello no civilizado: bosques, caza, magia, muerte, etc. Finalmente, la idea de un dios/señor tribal que reparte regalos puede retraerse a las celebraciones romanas de invierno, la Saturnalia de diciembre, en la que se daban regalos para honrar a Saturno, padre de todos los dioses.

Diablillos estacionales y otras diversiones: 

Como ya dije en el caso del Krampus, un personaje presente en los territorios alpinos de Europa, hallamos otros ejemplos de estos seres invernales de aspecto oscuro, peludín y travieso, que con el tiempo han sido reemplazados por Papá Noel, o sea, que e han vuelto benéficos y majos, o que han pasado a ser antihéroes de la Navidad.

Además del Krampus, está la Frau Perchta o el Perchten, pero estos los trataremos más detenidamente en el futuro. Sólo los menciono para que se tengan en cuenta como antecedentes que suman en la composición del gran Padre de la Navidad.

 Tomte y sus cabras, cuando el frío aprieta... 

En los países escandinavos, antes de la llegada del Papá Noel globalizado, se creía en un tipo de landvaettir estacional, un espíritu del lugar, llamado Tomte en Suecia y Nisse en Noruega en Dinamarca. El Tomte cuidaba del hogar y la familia del granjero, sobretodo durante la noche. Así, se trataba de un genio familiar con apariencia de hombre mayor y barbudo, vestido de granjero, pero que podía cambiar de forma y tornarse amenazante e incluso malhumorado.

En el solsticio de invierno, Yul, se dejaba un cuenco con gachas en la granja como sacrificio a ese genio protector, y si el tomte no lo recibía, dejaba de proteger la casa o se permitía hacer travesuras. Esta entidad, ligada al pasado precristiano de esos países, obviamente se vio alterada con el paso del tiempo, amoldándose al devenir de las cosas.

 Sería en 1840 cuando el Tomte pasó de ser protector de la granja y el granjero a ser el encargado de entregar regalos en Navidad, pasando a ser llamado Julenisse en Dinamarca, reemplazando el ser que hasta entonces había sido encargado con esa tarea: la cabra de Yule o Yulegoat, cosa que también pasó en Finlanda. Con el tiempo, ha asimilado por completo las características de Papá Noel, a pesar de no vivir en el Polo Norte, o en Laponia en el caso de Finlandia, o Groenlandia en el caso de Dinamarca. Hy otras diferencias, por ejemplo, no bajar por las chimeneas sino entrar por la puerta y dar los regalos a los niños como la cabra de Yul. Tampoco es un hombre gordo sino fuerte, y va andando por la nieva, cargando con su saco.

Ded Moroz, volamos hacia Moscú:

 En Rusia existe la figura de Ded Moroz, cuyo nombre significa Abuelo de la Nieve o del Frío, es la figura equivalente a nuestro Papá Noel, que reparte regalos el día de Año Nuevo. Este personaje viste con pieles y lleva un cetro mágico. La figura original de Ded Moroz surge de la fusión de varios dioses: el dios del invierno eslavo Zimnik, el dios del viento y las tempestades Pozvizd, y el dios del Otro Mundo, Korochun.

Citando a Anja, una amiga de ancestrío ruso con quien tengo el placer de estar en contacto: "El hecho es que Ded Moroz, como tal, existe en la Rusia moderna desde hace muy poco. Concretando, desde el año 1935. Y me preguntarás el porqué, claro. Pues es algo que solamente podía pasar en Rusia, en la Rusia soviética (como en los memes). Para explicarlo, volveremos a la época anterior de la URSS. En aquel momento se celebraba Rozhdevstvo, o lo que seria Navidad de aquí, y el que traía los regalos a los niños era el Sant Nicolás. Con la prohibición de celebraciones cristianas por el gobierno soviético nació una necesidad: un personaje que trajera felicidad a los niños en ahora una nueva celebración: Fin de Año (Novyj God) y el Ded Moroz. Y así, inconscientemente, trajeron de vuelta a un ser mitológico y pagano.

Originariamente, no se trataba de un ser benigno, sino que era un secuestrador de niños, a quien los padres entregaban regalos a cambio de que se les devolvieran sus hijos.
 
La aceptación de esta figura por parte de la iglesia ortodoxa ha sido un tema bastante problemático, no obstante. Hoy en día la situación está complicafda por la cantidad de implicaciones paganas de la figura, pero hasta 2001 la iglesia estaba dispuesta a aceptar al Ded Moroz si éste era bautizado.





 2. La asimilación cristiana: San Nicolás, o el puñetero aguafiestas que nos priva de mujeres

La figura de Papá Noël, por supuesto, no escapó a la influencia del Cristianismo. San Nicolás surge en Grecia, y por lo que se cuenta fue un hombre habría vivido durante el siglo IV, y habría sido responsable de la destrucción de muchos templos paganos en Grecia; de hecho, uno de sus máximos objetivos fue erradicar el paganismo allí donde lo hubiera. Lo que lo enlaza con la figura del Padre Navidad se basa en el milagro que se cuenta que el santo realizó. En un hogar de Myra, tres muchachas, cuyo padre no tenía suficiente dinero para poder pagarles una dote, estaban a punto de verse obligadas a ejercer la prostitución para poder subsistir. El santo, enterado de la situación, dejó caer tres monedas de oro por la chimenea para financiar de forma anónima las dotes de las muchachas y permitir que se casaran. Esas monedas cayeron casualmente en unas medias que las muchachas tenían colgando en la chimenea. El santo, además de financiar de forma altruista esta y otras injusticias, también salvaba niños que habían sido víctimas de violencia y agresiones, llegando incluso a devolverles a la vida después de haber sido asesinados.

 De esa amalgama de hechos milagrosos y demás, surge muy probablemente el concepto de Papá Noël como protector de los niños y dador de regalos de una forma desinteresada. Pero San Nicolás, cuyo culto está presente mayormente en países protestantes y ortodoxos, no se celebra el día 25, sino el día 5/6 de diciembre, y esa fiesta se inicia sólo a partir del siglo XIII, siendo relativamente moderna, e impregnada de una base marcadamente precristiana y folklórica. De este modo, la fiesta de San Nicolás no coincide temporalmente con la de Navidad, pero por metonimia se le agencia esa fecha. No deja de ser parte de las fiestas del ciclo de invierno.

 3. La idea toma forma: Diferentes caras, diferentes nombres, distintas fechas... el mismo viejo barbudo

Sinterklaas, True Dutch Saint Worshipping: 

Si hubiera que escoger el “Padre Navidad” más próximo al Cristianismo, tendríamos que fijarnos en la figura de Sinterklaas, cuyo culto más extendido se encuentra en los Países Bajos y otros lugares de tendencia marcadamente ortodoxa y protestante, como Polonia, la República Checa y algunas zonas de Austria y Suiza. Sinterklaas es un hombre mayor, barbudo, de apariencia seria y solemne, vestido al modo de un hombre de alto rango religioso, con un cetro dorado. Es importante detallar su imagen, pues es curioso cómo ésta va cambiando dependiendo del área de culto.

La celebración de la fiesta de Sinterklaas tiene lugar el 5/6 de diciembre, cuando el Santo llega desde España en barco (!!), y una vez en tierra se monta en un caballo blanco y va en cabalgata acompañado de unos pajes negros (reformulaciones de demonios estacionales, o quizás incluso una referencia a los cuervos de Odin, Hugin y Munin), quienes lo ayudan en su tarea. Este personaje cuenta con un libro que le dice quién ha sido bueno y quién ha sido malo. Los niños dejan por la noche sus zapatos cerca de la chimenea, y éstos amanecen repletos de dulces y pequeños regalos. Durante mucho tiempo esta festividad fue prohibida durante los siglos XVI, XVII y XVIII por la iglesia por esconder simbología pagana, pero se retomó en el siglo XIX, con las modificaciones que han quedado hasta el día de hoy.  

Father Christmas, el tipejo verde de la campiña: 

 La figura del Padre Navidad o Father Christmas es aquella que todos tenemos en mente cuando pensamos en el Papá Noel original. De origen anglosajón es, antropológicamente hablando, una personificación del invierno y de la fiesta de la Navidad, un concepto emergente de las tradiciones folklóricas, los cuentos populares y los remanentes de dioses antiguos europeos, sobretodo célticos y germánicos. La aparición de esta figura es un asunto muy discutido entre los folkloristas, pero la primera manifestación del concepto data de unos poemas anónimos del siglo XV. En ocasiones se ha identificado como un eufemismo de Jesucristo, pero antes debieran buscarse sus orígenes en el dios germánico Woden, del mismo modo que es inevitable ligarlo con San Nicolás, aunque su apariencia así como la forma de celebrar su llegada tiene ciertas variaciones.

En su origen, que se sitúa en la Inglaterra Tudor, Father Christmas, Lord Christmas, u Old Father Christmas, toma la imagen de un hombre mayor, orondo, feliz, de barba cana, vestido con ropajes largos de abrigo de color verde (luego cambiados al color rojo), que carga con troncos y ramas para hacer fuego. En este caso, el Padre Navidad aparece siempre acompañado de renos y elfos que lo ayudan en sus tareas, evocando una representación de la naturaleza del invierno. La fiesta de Yule anglo-germánica se celebraba como sinónimo de sonadas borracheras y festines ruidosos en todos los pueblos. Sería a posteriori, en el siglo XIX, durante la época victoriana y la expansión del Puritanismo, cuando se intentó desterrar esa forma de celebración festiva, y pasó a tomar las formas de la celebración más cristianizada que traía consigo la figura de San Nicolás. En ese momento, se forjó la idea de esta figura viviendo en el Polo Norte y repartiendo regalos a los niños, aunque en el caso del Father Christmas repartiría los regalos dejándolos bajo los árboles de Navidad.

Hay que decir que el concepto del Father Christmas inglés vive ahora un cierto declive por el sincretismo que ésta ha sufrido con Santa Claus, pero durante la primera mitad del siglo XX tuvo acérrimos defensores, como J.R.R. Tolkien o C.S. Lewis, que veían en la figura del Father Christmas el espíritu inglés de la Navidad.

 Santa Claus/Papá Noel, leña al mono que es de goma: 

 *Decido poner juntas ambas figuras en el mismo apartado porque, en ambos casos, me parece que se refieren a un sincretismo intercultural, aunque Papá Noel tiene una connotación tan americana como Santa Claus. Santa Claus, es como su nombre indica, una evolución del Sinterklaas holandés llegada al nuevo continente a través de los colonos protestantes, que pudo haber surgido, según Howard Hageman en una colonia del valle del río Hudson, potenciada por varios artistas y autores entre los cuales destaca un escritor que a muchos les sonará: Washington Irving, recopilador de leyendas americanas y reformulador de cuentos del Viejo Mundo. En su texto de 1812, historia de nueva York, narra un sueño en el que San Nicolás aparece volando en el cielo nocturno. Hoy día aún puede encontrarse una celebración de la fiesta del Sinterklaas tradicional -el 5 y 6 de diciembre- en el pueblo de Rhinebeck, Nueva York.

Con todo, lo que más nos interesa fue la expansión del culto a la figura de Santa Claus, que posiblemente empezó a extenderse fuera de esas comunidades pioneras a finales del siglo XVIII o principios del XIX. Como iba diciendo, fue durante la primera mitad del siglo XIX cuando la idea de Santa Claus empezó a evolucionar, amalgamando diferentes características que se juntaron en una misma imagen. Primero, a la idea primigenia de San Nicolás se unió, en 1821 a través del poema Old Santeclaus, el concepto del anciano siendo acompañado por renos. Dos años después, en otro poema “A Visit from St.Nicholas”, se representa a Santa Claus conduciendo un trineo tirado de esos renos (a los que se les dan nombres), aterrizando en los tejados y entrando por las chimeneas. Es también en ese poema en el que se hace aún más hincapié en su actitud risueña y su imagen redondita. Pero sería en 1863 cuando el dibujante Thomas Nast dio forma a toda esa concepción, así como el hecho de que pasara a vivir en el Polo Norte con sus elfos ayudantes y tuviera un taller de juguetes.

 De todos modos, hay que romper una lanza en favor de este Santa Claus/Papá Noel globalizado. Se han dicho muchas cosas sobre sus cambios de imagen y no son todas necesariamente ciertas, como la famosa leyenda urbana de la influencia de Coca-Cola y la marca de agua mineral White Rock, sino que ya había aparecido con anterioridad vestido de rojo y blanco, pero el dibujante Haddon Sundblom fue quien le dio ese look “coca-coliense”.

En fin... escoge tu sabor favorito, al final vas a recibir los regalos igual. 

Fuentes:

-Santa Claus, Father Christmas, Tomte, Julenisse, Christmas - Wikipedia
-Enciclopèdia de la Fantasia Popular Catalana